Un aborto espontáneo, también conocido como pérdida del embarazo, se refiere a la interrupción involuntaria del desarrollo del embrión o feto antes de las 20 semanas de gestación o cuando su peso es inferior a 500 gramos. El aborto espontáneo afecta a un número considerable de mujeres. De hecho, quizás sea más común de lo que piensas: se estima que entre el 10% y el 25% de los embarazos terminan en un aborto espontáneo.
Los síntomas del aborto espontáneo pueden variar ampliamente de una mujer a otra, y es importante reconocer que, en algunos casos, no se presentan síntomas evidentes. Sin embargo, los síntomas más comunes pueden ser:
Las causas son variadas; puede haber desde problemas cromosómicos en el feto hasta problemas de salud de la madre, infecciones y exposiciones ambientales, aunque en muchos casos, no se puede identificar una causa específica.
El riesgo de aborto espontáneo es mayor en ciertos grupos de mujeres. Por ejemplo, las mujeres mayores de 30 años enfrentan un mayor riesgo, con un aumento significativo del riesgo a partir de los 35 y 40 años. Además, las mujeres que han experimentado uno o más abortos espontáneos en el pasado también son más propensas.
En la mayoría de los casos, haber sufrido un aborto espontáneo aislado no significa que exista un problema de fertilidad ni impide conseguir un nuevo embarazo en el futuro.
Un aborto esporádico suele producirse por una alteración puntual en el desarrollo del embarazo y muchas mujeres vuelven a quedarse embarazadas posteriormente sin necesidad de recurrir a un tratamiento de reproducción asistida.
No obstante, la situación puede requerir una valoración más detallada cuando:
Por tanto, la capacidad para quedarse embarazada y el riesgo de sufrir una nueva pérdida son cuestiones relacionadas, pero diferentes. Una mujer puede conseguir el embarazo con facilidad y, sin embargo, necesitar una valoración para conocer por qué no evoluciona correctamente.
Existen diferentes tipos de aborto espontáneo que pueden clasificarse según varios factores:
Aborto esporádico: Este tipo de aborto espontáneo ocurre de manera aislada y no se asocia necesariamente con una problemática de fertilidad. En muchos casos, se trata de un evento fortuito y único en la vida reproductiva de la mujer.
Aborto de repetición: El aborto espontáneo se considera repetitivo cuando ocurre dos o más veces consecutivas. Este patrón de abortos recurrentes requiere una evaluación médica exhaustiva para determinar la causa subyacente. En estos casos, en las clínicas de fertilidad y reproducción asistida buscamos identificar cualquier problema médico o genético que pueda estar contribuyendo a las pérdidas repetidas.
Aborto espontáneo precoz: Este tipo de aborto ocurre antes de la semana 12 de embarazo, es decir, durante el primer trimestre del embarazo. Es el más común.
Aborto espontáneo tardío: Esta pérdida gestacional se produce después de las 12 semanas de gestación.
Sacos anembrionados: En este tipo de aborto, se puede observar el saco gestacional en la ecografía, pero no contiene un embrión en su interior.
Sacos embrionados: El embrión se encuentra dentro del saco gestacional, pero no muestra actividad cardíaca en forma de latido.
En muchos casos, el aborto espontáneo se debe a una alteración cromosómica del embrión que impide que el embarazo continúe desarrollándose correctamente. Generalmente, se trata de un hecho fortuito que no está relacionado con algo que la mujer haya hecho o dejado de hacer.
Además de las alteraciones cromosómicas, pueden intervenir otros factores:
En ocasiones, incluso después de realizar un estudio completo, no es posible identificar una causa concreta. Esto no significa que no pueda conseguirse un embarazo evolutivo posteriormente.
También es importante recordar que las actividades cotidianas habituales, trabajar, realizar ejercicio moderado o mantener relaciones sexuales no suelen ser la causa de una pérdida gestacional, salvo que el equipo médico haya indicado restricciones específicas.
Después de un aborto espontáneo, sí es posible lograr el embarazo sin que afecte a la fertilidad. Ahora bien, después de haber tenido un aborto, el riesgo de sufrir otro es del 20%, pero si se ha tenido tres o más, el riesgo aumenta hasta el 45%.
En cuanto al tiempo entre un aborto espontáneo y otro embarazo, puede variar según diversos factores, como la salud física y mental de la madre, la causa del aborto, las semanas de embarazo en el momento del aborto y la motivación de la mujer y/o pareja.
Algunos aspectos a considerar son:Recuperación física: Después de un aborto espontáneo, es importante que el cuerpo de la mujer se recupere antes de buscar un nuevo embarazo. Apenas dos semanas después de un aborto, puede ovular y quedar embarazada. Así que, generalmente, se recomienda esperar otro intento de concepción al menos dos semanas después del aborto para permitir que el cuerpo sane y reducir el riesgo de infección.
Recuperación emocional: El aspecto emocional es igualmente importante. La pérdida de un embarazo es una experiencia emocionalmente desafiante, y es esencial que la madre y/o la pareja se sientan emocionalmente preparadas antes de intentar concebir de nuevo.
Recomendaciones médicas: Ten en cuenta que las recomendaciones médicas pueden variar. Basándose en aspectos emocionales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere esperar alrededor de seis meses antes de buscar un nuevo embarazo después de un aborto espontáneo. En cambio, basándose en aspectos fisiológicos, algunos estudios han indicado que no es necesario esperar para concebir de nuevo después de un aborto.
La ovulación puede reanudarse antes de que aparezca la primera menstruación posterior al aborto. Esto significa que es posible volver a quedarse embarazada durante las primeras semanas, incluso aunque el ciclo menstrual todavía no se haya regularizado.
El momento exacto dependerá de diferentes factores:
La menstruación suele reaparecer varias semanas después, aunque el primer ciclo puede ser diferente a los habituales. Puede presentar una duración distinta, mayor o menor cantidad de sangrado o cambios en los síntomas.
Si la menstruación no vuelve dentro del plazo indicado por el equipo médico, persiste el sangrado o aparecen molestias, es recomendable solicitar una revisión.
No existe un plazo único que sea adecuado para todas las mujeres y parejas. Tras un aborto espontáneo sin complicaciones, algunas pueden volver a intentar el embarazo cuando se hayan recuperado físicamente y se sientan emocionalmente preparadas.
Sin embargo, puede ser aconsejable esperar o seguir indicaciones específicas cuando:
Por ello, la decisión no debe basarse únicamente en el calendario. La recuperación física, el tipo de aborto, los antecedentes reproductivos y el bienestar emocional también deben tenerse en cuenta.
Después de un aborto aislado no siempre es necesario realizar un estudio completo, especialmente cuando se trata de una pérdida temprana y no existen otros antecedentes médicos.
Sin embargo, ante abortos de repetición, el especialista puede recomendar diferentes pruebas en función de la historia clínica:
No todas las pruebas están indicadas para todas las pacientes. El estudio debe seleccionarse de manera individualizada, evitando realizar exploraciones que no aporten información útil para el caso concreto.
No existen medidas garantizadas para prevenir un aborto espontáneo, ya que muchas veces está fuera del control de la persona. Sin embargo, mantener un estilo de vida saludable, asistir a las citas médicas de seguimiento durante el embarazo y tomar los suplementos vitamínicos recomendados, ayuda a promover un embarazo saludable.
Cuando un aborto espontáneo ya se ha dado, a pesar de la experiencia dolorosa, es importante intentar superar este difícil momento emocional y, cuando sea apropiado, volver a intentar concebir un embarazo exitoso si así se desea.
Estos consejos pueden ayudarte a sobrellevar esta situación:
Después de una pérdida gestacional es frecuente preguntarse si podría haberse evitado o si alguna decisión cotidiana influyó en lo sucedido. Sin embargo, la mayoría de los abortos espontáneos no se producen por algo que la mujer haya hecho.
Sentir tristeza, rabia, culpa, miedo o confusión forma parte de una experiencia de duelo que puede vivirse de maneras muy diferentes. No existe una reacción correcta ni un plazo concreto para recuperarse.
También es posible que los dos miembros de la pareja afronten la pérdida de forma distinta. Una persona puede necesitar hablar continuamente sobre lo ocurrido, mientras que otra puede procesarlo de una manera más reservada. Estas diferencias no significan que una de las dos sienta menos la pérdida.
Cuando el malestar emocional resulta muy intenso, se prolonga en el tiempo o dificulta el descanso y las actividades cotidianas, puede resultar útil solicitar ayuda psicológica especializada.
Después de un aborto espontáneo puede producirse sangrado y dolor abdominal. No obstante, es importante buscar atención médica urgente cuando aparezcan síntomas como:
Estos síntomas podrían estar relacionados con una hemorragia, una infección o la permanencia de restos gestacionales y deben ser valorados por un profesional sanitario.
Los avances en técnicas de reproducción asistida han contribuido a reducir las tasas de abortos de repetición durante el embarazo. Una de estas técnicas es el diagnóstico genético preimplantacional, que permite analizar la carga genética de los embriones antes de la implantación, seleccionando aquellos sin alteraciones cromosómicas o genéticas, lo que disminuye significativamente la probabilidad de aborto en el primer trimestre.
Este diagnóstico puede combinarse con la fecundación in vitro (FIV) / ICSI, que consiste en la fecundación en laboratorio, con o sin una inyección intracitoplasmática, para posteriormente introducir en el propio útero los embriones obtenidos. También puede combinarse con la inseminación artificial (IA), en la que se depositan espermatozoides seleccionados en el útero en el momento de la ovulación, ya sea de la pareja o de un donante. Por último, la ovodonación, que emplea óvulos de donantes anónimas para crear embriones de alta calidad, es una alternativa para parejas que enfrentan riesgos genéticos.
Es importante destacar que cada situación es única, y si bien las técnicas de reproducción asistida pueden reducir la probabilidad de abortos relacionados con cuestiones genéticas o cromosómicas, no son efectivas en casos de problemas maternos o malformaciones uterinas.
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